domingo, 26 de octubre de 2008

Las frivolidades de la justicia III



A principios de 2003, el jordano Jamiel Al Banna y el libio Omar Deghayes, refugiados y residentes británicos, fueron recluidos en la prisión de Guantánamo (Cuba) por su supuesta vinculación a Al Qaeda. El Pentágono alegó que Al Banna realizaba actividades de reclutamiento y financiación para Al Qaeda y que Deghayes mantenía sólidos lazos con la organización terrorista.

Las gestiones del gobierno británico tuvieron éxito y el 19 de diciembre de 2007 regresaron al Reino Unido tras pasar en Guantánamo más de cinco años sin ser acusados formalmente ni haber sido sometidos a juicio. Sin embargo, a su llegada a Londres no fueron puestos en libertad, como muchos esperaban, ya que la Audiencia Nacional española había cursado una orden europea de detención contra ellos.

Conozcamos con detalle la historia de estos dos personajes y la actuación estelar del príncipe de la justicia.


Jamil Al Banna y Omar Deghayes habían sido procesados por auto del juez Garzón el 26 de diciembre de 2003 por una causa derivada de la Operación Dátil. Además se dictó una petición de extradición por su supuesta vinculación con una célula de Al Qaeda en España. Esta solicitud, cursada por el gobierno español a principios de 2004, nunca fue contestada por las autoridades norteamericanas. Tres años después, autorizado el regreso de los dos ciudadanos al Reino Unido, el juez Garzón solicitó una comisión rogatoria para que se les tomara declaración y el 19 de diciembre de 2007 cursó una orden europea de detención y entrega.

Los indicios que el juez Garzón tenía contra Omar Deghayes se citan en el auto de procesamiento del sumario 35/01 Operación Dátil. Básicamente consisten en lo seguimientos realizados en 1996 y que relacionarían a Omar con personas procesadas en ese sumario, Osama Darra, Salahedin Benyaich@Abu Mughen, etc. Con este último habría compartido piso en Madrid durante 1996 según la policía española.

Otro de los indicios contra Deghayes era su identificación en un video propagandístico de las actividades de los muyahidines en Daguestán. Una copia de ese video habría sido entregada por las autoridades rusas a la policía española en 2000. Casualmente copias del mismo video irían apareciendo entre el 2001 y 2002 en diferentes registros realizados en domicilios de personas sospechosas de pertenecer o colaborar con Al Qaeda, por ejemplo el condenado por el 11-M Jamal Zougam y en varios de los detenidos por la Operación Dátil como Osama Darra y el español Yusuf Galán. Paradójicamente, según el periodista Jose María Irujo, ese video fue el culpable de su reclusión en Guantánamo durante cinco años.

Una información facilitada por la policía española a los servicios de inteligencia de todo el mundo aseguraba que la persona que aparecía en el video era Omar Deghayes, a pesar de que él lo negaba una y otra vez. En el auto por el que el juez Garzón procesaba a Omar se decía que la comparación de las fotografías obtenidas de Omar en Madrid [en 1996] y las que se pueden ver en el vídeo titulado La yihad en Daguestán permitieron establecer que Omar participó en la yihad en Chechenia. Esa identificación hizo que los americanos no le concediesen la libertad en la revisión que hicieron en 2005 de los casos de algunos de los presos de Guantánamo.

Sobre Jamiel Al Banna he sido incapaz de averiguar cuáles eran los indicios que motivaban la acusación de pertenencia a Al Qaeda y más concretamente a la célula de Abu Dahdah. Parece ser que se le identifica con una persona apodada Abu Anas.

Nada más producirse su repatriación a Gran Bretaña desde Guantánamo, Baltasar Garzón volvió a dictar otra orden de detención europea y Al Banna y Omar Deghayes fueron detenidos nada más descender del avión. Pero esta vez el juez español se encontró con una fuerte oposición por parte de la sociedad inglesa, capitanaeda por personalidades tan destacadas como Ken Loach, Harold Pinter o Vanessa Redgrave, que incluso pagó la fianza de Deghayes. Los tribunales británicos tampoco se mostraron muy favorables a la extradición a España porque no la encontraban justificada en base a las evidencias. Un informe médico forense dictaminó que el estado mental y la salud de ambos había sufrido un grave deterioro por su estancia en Guantánamo.

Ante tales inconvenientes, muy molestos para un candidato al Nobel de la Paz, Baltasar Garzón dictó un nuevo auto el 5 de marzo de 2008 por el que, tras ratificar que existían indicios suficentes para acusarlos de pertenencia a Al Qaeda, atendiendo a los informes médicos anulaba la solicitud de extradición y sobreseía la causa contra Al Banna Y Omar Deghayes. De ese modo nos hemos quedado sin saber si realmente existían esos indicios sólidos que hicieron que esas dos personas pasaran cinco años en Guantánamo, o si, como hemos visto en los casos de Hamed Abderramán y Lahcen Ikassrien, esas pruebas se diluían al llegar al juicio como un azucarillo en un vaso de agua.

Y es que la defensa de Deghayes parecía dispuesta a no dejar títere con cabeza en caso de haberse celebrado el juicio.
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jueves, 23 de octubre de 2008

Las frivolidades de la justicia II




Recientemente Amnistía Internacional ha vuelto a denunciar públicamente la situación inhumana e ilegal de los presos recluidos en la base de Guantánamo. Una de las personas que ha comparecido ante la prensa para denunciar la situación de los prisioneros en esa base militar ha sido el marroquí Lahcen Ikassrien. Ikassrien estuvo preso en Guantánamo más de tres años. En julio de 2005 fue devuelto a España en dónde tenía una causa abierta por terrorismo. En 2006 fue juzgado y absuelto por la Audiencia Nacional

La historia de Ikassrien es muy peculiar y está muy ligada a las investigaciones del juez Garzón sobre las redes islamistas en España. Repasemos un poco los detalles de sus avatares.


Lahcen Ikassrien fue detenido cerca de Kunduz por la Alianza del Norte y entregado a las tropas americanas, que lo trasladaron a una prisión cerca de Mazar-i-Sharif, donde sobrevivió a un motín. En febrero de 2002 fue trasladado a Guantánamo. En esa base fue interrogado entre 2002 y 2004 al menos cuatro veces por policías españoles, que pudieron comprobar las condiciones de vida en el campamento. Según lo relatado por el propio Ikassrien los policías pretendían que identificase a personas sospechosas de pertenecer a Al Qaeda en España a cambio de abandonar Guantánamo. Al insistir Ikassrien en su petición de regresar a España primero los agentes no accedieron.

En julio de 2005 fue trasladado hasta la base de Torrejón de Ardoz y entregado a las autoridades españolas que tenían una causa pendiente contra él por sus presuntas relaciones con la célula española de Al Qaeda.

Las acusaciones contra él derivaban de las investigaciones de Baltasar Garzón en relación con las conexiones de Al Qaeda en España. En noviembre de 2001 la policía española realizó varias detenciones en el marco de la llamada Operación Dátil. La detención de Abu Dahdah y varios de sus seguidores se convirtió en la mayor operación contra el terrorismo islámico en España. El 17 de septiembre de 2003 se procesó a 35 personas por su relación con Al Qaeda y los atentados del 11-S.

Lachen Ikassrien aparece citado varias veces en el auto de procesamiento como un ex muyahidín, captado por Abu Dahdah para hacer la yihad en Afganistán. Se le identifica como la persona que llama a Abu Dahdah desde Turquía para que le solucione un problema con el pasaporte. También se le relaciona con Abu Mughen, antiguo combatiente en Bosnia, con el que habría compartido piso en Turquía en octubre-noviembre de 2000. Finalamente no fue procesado con el resto de los detenidos por la Operación Dátil porque no llegaron a tiempo los datos de una comisión rogatoria enviada a Turquía. El juez dedujo testimono de las personas investigadas en la Operación Dátil que no habían podido ser procesadas en septiembre y con ello abrió una nueva causa. Las autoridades turcas remitieron la información a final de año y el 26 de diciembre de 2003 se dictó auto de procesamiento, órdenes de detención internacional y solicitudes de extradición contra los presuntos islamistas Lahcen Ikassrien, Hamed Abderramán Ahmed, Jamil Al Banna y Omar Deghayes.

El procesamiento de Lahcen Ikassrien por pertenencia a grupo terrorista islamista se basaba en las pruebas aportadas por la comisión rogatoria de las autoridades turcas, en la que facilitaron la identidad de las personas detenidas en Estambul a finales del 2000, y en las investigaciones de la policía española sobre el grupo de Abu Dahdah.

En la sentencia de la Audiencia Nacional de octubre de 2006 figuran como Hechos Probados:

No ha quedado acreditado en autos que el acusado Lahcen Ikassrien formara parte integrante de organización terrorista alguna de índole islámico-fundamentalista, y más concretamente de la red de Al Qaeda creada por Osama Ben Laden. Como tampoco ha quedado probado que el acusado fuera captado por el responsable de dicha organización en España, Barakat Yarkas, alias Abu Dahdah, ni que éste financiara el viaje y la estancia de Ikassrien en Turquía, y en Afganistán, ni que dicho traslado tuviera por objeto, el adoctrinamiento en la llamada "yihad" o guerra santa como "muhahidin" o luchador para imponer la "sharia" o ley islámica, [ni] el adiestramiento militar y la integración en grupos armados de obediencia talibán.

....

Que luego le trasladaron a Guantánamo (Cuba), donde nunca le explicaron por qué se hallaba privado de libertad y donde prosiguieron los malos tratos y las amenazas y se sucedieron los interrogatorios sin presencia de abogado y la inasistencia de forenses y de intérpretes. Allí recibió la visita de unos policías españoles, que le ofrecieron la posibilidad de convertirse, en confidente, prometiéndole que si colaboraba sería traído a España, a lo que el declarante se negó, porque si accedía a ello les tendría que mentir. En Guantánamo nunca le comunicaron que desde 2004 existía una petición de extradición. Un día lo pusieron en una celda solo y le llevaron en coche a otro sitio, en cuyo trayecto le ofrecieron mucho dinero y el traslado al país que quisiera a cambio de colaboración, negándose el declarante a firmar el papel que le dieron.

.....

El segundo policía reconoce que suscribió el documento que aparece en las actuaciones al folio 283 de la pieza separada de situación personal, donde explica que las evidencias de la vinculación del acusado con el principal imputado y líder de, la cédula terrorista islámica descubierta en España, Barakat Yarkas (alias Abu Dhadah), consistían en las conversaciones telefónicas intervenidas y en el resultado de una comisión rogatoria dirigida a Turquía, de las que podría deducirse que Lahcen Ikassrien fuereclutado por Abu Dahdah y enviado a Afganistán, junto con otros miembros de su cédula criminal.

Ya se ha indicado que tales conversaciones telefónicas adolecen de nulidad radical, según sentencias firmes, y que no aparece en las presentes actuaciones dato alguno acerca de la emisión y cumplimentación de la aludida comisión rogatoria remitida a Turquía, al parecer librada en otro proceso judicial y cuyo testimonio de particulares no obra unido a esta causa.


Es obvio decir que Lahcen Ikassrien fue puesto en libertad y absuelto de las acusaciones de pertenencia a grupo terrorista.

Después de varios años investigando al grupo de Abu Dahdah resulta que las pruebas obtenidas son unas intervenciones telefónicas anuladas, cuyo contenido incriminatorio era bastante dudosa, unas vigilancias policiales y una comisión rogatoria. Pero cuando llega el juicio resulta que ni se presentan evidencias documentales de esas vigilancias, fotografías o videos, ni se aporta la documentación supuestamente entregada por las autoridades turcas sobre la identidad de las cuatro personas detenidas en Estambul sospechosas de pertenecer a Al Qaeda.

¿Existieron alguna vez esos documentos o fue otro despiste más del juez Garzón?

Es muy posible que Lahcen Ikassrien se haya pasado más de tres años en Guantánamo por las acusaciones del juez Garzón, que al final se han demostrado infundadas. Tal y como el propio Ikassrien ha denunciado en múltiples ocasiones, recibió varias visitas de policías españoles que le tomaron declaración. Aunque posteriormente el juez se ha querido quitar la responsabilidad de los interrogatorios alegando que él no los ordenó, lo cierto es que no tuvo reparos en incluir en el sumario como prueba de cargo los informes policiales en los que se daba cuenta de esos interrogatorios.

Ikassrien está convencido de ello y en su momento anunció que reclamará al Estado 600.000 euros por daños morales y materiales.
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miércoles, 15 de octubre de 2008

La pobreza



La verdad es que hay que tenerlos muy bien puestos para escoger como temática la pobreza justo en mitad de una crisis financiera mundial. Pues nada, venga a inyectar dinero público a la banca porque están faltos de liquidez. Y digo yo. ¿Y ese dinero ande andará? Leer más...

domingo, 12 de octubre de 2008

Las frivolidades de la justicia

Por lo visto a la señora Campos le produce mucha intranquilidad que alguien diga que algún condenado por el 11-M pueda ser inocente. Es más, le parece una actitud frívola e irresponsable que puede tirar por la borda todo el trabajo de todos estos años de jueces, fiscales y policías.

Pues vamos a ilustrar con un ejemplo concreto en qué consiste parte de ese trabajo. Abstenerse personas con la sensibilidad de Mª Teresa Campos.


En diciembre de 2003 Baltasar Garzón procesaba a cuatro supuestos islamistas presos en Guantánamo en una causa derivada de las investigaciones sobre la célula española de Al Qaeda, la llamada Operación Dátil. Sus nombres eran: Hamed Abderramán Ahmed Hmido, Lahcen Ikassrien, Jamiel Abdul Latif Al Banna, Abu Anas, y Omar Deghayes.

Hamed Abderramán

Hamed Abderramán Ahmed fue capturado en la frontera con Pakistán y recluido en el campamento militar de Guantánamo, hasta que fue entregado a las autoridades españolas. Fue juzgado y condenado en octubre de 2005 a 6 años de cárcel por pertenencia a Al Qaeda. En julio de 2006 se conocía la absolución de Hamed Abderramán Ahmed, Hmido, el llamado talibán español.

Lo que todos hemos podido leer en la prensa es que el tribunal Supremo declaró nulas las intervenciones telefónicas y los interrogatorios realizados en Guantánamo por policías españoles. Por tanto las únicas pruebas de cargo válidas eran las declaraciones del procesado en sede judicial y en la vista oral. Veamos qué es lo dice el Supremo después de comparar ambas declaraciones con lo que se declara como probado en la sentencia de la Audiencia Nacional:

La lectura serena del extenso resumen que de forma prácticamente textual se ha recogido precedentemente, en modo alguno es compatible con la motivación que se encuentra en la sentencia en apoyo de la condena y que más arriba se ha transcrito.

De entrada, hay que recordar, que la única fuente de conocimiento y de prueba para declarar la integración del recurrente en una organización terrorista está exclusivamente en la propia declaración de éste, pues bien, el Tribunal sentenciador efectuó una interpretación de la declaración en términos que no permite la propia declaración efectuada. En realidad se trató de una reinterpretación. En la valoración transcrita de la sentencia, de entrada se aprecian errores de interpretación y omisiones importantes, y así:

  • Se dice en la sentencia que Hamed realizó un viaje a Inglaterra con igual finalidad como paso previo a irse a Afganistán. Lo dicho por el recurrente es que no efectuó tal viaje a Inglaterra.

  • Se habla en la sentencia de unas madraza-campamento para el entrenamiento físico y adiestramiento de las armas, cuando con reiteración, el recurrente se refiere a una escuela coránica, que estaba en el centro de Kandahar, que no era ningún campamento, que no efectuó ningún adiestramiento en el manejo de las armas, que su intención era integrarse como voluntario en el ejército talibán y luchar contra la Alianza del Norte, y que, precisamente, los hechos del 11 de Septiembre de 2001 precipitaron su huida.

  • Se declara en la sentencia su voluntad de integrarse en Al Qaeda, lo que hace equivalente a su deseo en integrarse en el ejército talibán, cuando el recurrente distinguió claramente una cosa de la otra.

  • Finalmente, y es de la mayor importancia, la declaración explícita y silenciada en la sentencia, de que está en contra del terrorismo, que condena la actividad terrorista a Al Qaeda y que, en fin, fue un crimen los hechos del 11 de Septiembre de 2001.


En relación a la autocalificación de mártir que se concedió el recurrente al ejercer el derecho a la última palabra, que la sentencia lo relaciona como una comunión con el fundamentalismo islámico en clave de autoinmolación terrorista, es lo cierto que se trata de una interpretación que en modo alguno consiente el contexto de respuestas dadas por el recurrente. Por el contrario, es de toda razonabilidad, dar a ese término el que le concede el propio autor: fue mártir porque sufrió, sin justificación, una privación de libertad en condiciones que él mismo relata

…la conexión del martirio en referencia al sufrimiento padecido en Guantánamo es de una razonabilidad que habla por sí misma, frente a la interpretación --en realidad reinterpretación-- en clave terrorista que le da el Tribunal, y ello es tanto más diáfano cuando se trata de persona que de manera inequívoca --se insiste-- todas las veces que se le preguntó por Al Qaeda y sus actividades criminales, singularmente, el ataque del 11 de Septiembre de 2001, se pronunció con claridad y sin ambigüedades, marcando distancias con tal proceder y calificándolo de crimen. Si a todo lo anterior, se une que la estancia en Afganistán del recurrente fue desde mediados de Julio hasta que huyó tras el ataque del 11 de Septiembre, y que con la misma claridad que manifestó intentar ingresar en el ejército talibán como voluntario, negó toda relación con Al Qaeda, que no tuvo ningún entrenamiento militar, y que la motivación de ir a Afganistán fue lo de profundizar en la doctrina musulmana, si bien desde una perspectiva que podría calificarse de integrista, que no es necesariamente equivalente a estar de acuerdo con el terrorismo, habrá de concluirse con la afirmación de que no existen en las respuestas del recurrente, datos que permitan fundamentar los elementos de convicción para construir la tesis del delito de integración en banda terrorista en los términos expresados en la sentencia.


En resumen, lo que viene a decir la sentencia es que el tribunal de la Audiencia Nacional falseó los testimonios de Hamed Abderramán para justificar su condena. Comportamiento que debería preocupar seriamente a cualquiera y que debería haber dado lugar a algún tipo de expediente y/o sanción, cosa que no tengo conocimiento de que haya sucedido. Y para que la señora Campos se incomode un poco más añado que el ponente de la vapuleada sentencia era Alfonso Guevara, uno de los miembros del tribunal del 11-M.

En próximas entregas analizaré otros casos similares.
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jueves, 9 de octubre de 2008

Benity Fair III



Decía Gómez Bermúdez en la entrevista en Vanity Fair que Juan Del Olmo y Olga Sánchez son buenísimas personas. Añadía que lamentaba el no haber salido en su momento a defender a Del Olmo de una supuesta campaña de insultos y descalificaciones. Y reivindica el trabajo del juez Garzón, del que dice que todavía no se le han reconocido sus méritos en España. Ya adelanté en anteriores entregas (véase parte I & II) que había motivos objetivos para dudar de la sinceridad de sus palabras. Es el momento de analizar alguno de ellos.

En relación con Baltasar Garzón hay que recordar que se tuvo que disputar con él la plaza de Presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional. Me alegro de que no le guarde rencor desde entonces, pero en la cadena de recursos contra su nombramiento participó activamente don Baltasar interponiendo los suyos en momentos delicados de la carrera de Gómez Bermúdez. ¿Volverán a encontrarse compitiendo por la vacante en la Presidencia de la Audiencia Nacional?

Pero no solo chocaron en su disputa por ese puesto en la Sala de lo Penal, sino que tuvieron otro roce en el llamado caso del bórico. En el libro de su mujer Elisa Beni, La soledad del juzgador, se describe cómo el juez Garzón se apropió de la denuncia por falsificación contra mandos de la Policía Científica. Apropiación que contó con la complicidad de la fiscalía de la Audiencia Nacional y que pretendía ignorar el auto dictado por el propio Gómez Bermúdez que rechazaba la competencia de la Audiencia Nacional. Mediante esta maniobra Garzón obtuvo unos días de margen para darle la vuelta al caso e imputar a los denunciantes, lo que fue aprovechado por los medios de Prisa para emprender una campaña que contrarrestase la denuncia inicial. Una vez cumplido este objetivo Garzón se inhibió del caso.

En el caso de la excarcelación por error de Saed El Harrak se cuenta en el libro el comportamiento poco edificante y bastante traicionero que tuvo don Juan hacia Gómez Bermúdez. El presidente en el informe para determinar las responsabilidades llegaba a la conclusión de que había sido un error de Del Olmo el que había permitido su puesta en libertad. Y así se lo comunicó personalmente. Pero éste, en contra de lo prometido, presentó otro informe rechazando la responsabilidad e intentando escurrir el bulto. También hay en el libro alusiones a la deficiente instrucción del sumario y al retraso en dictar auto de procesamiento, agotando al máximo los plazos en contra de las advertencias de las máximas instancias de la Audiencia Nacional.

Realmente con esta defensa de Del Olmo, Olga Sánchez o Garzón, lo que pretende es desviar sus propias responsabilidades en la redacción de la sentencia del 11-M. Queda claro en la entrevista cuando afirma que ha sido avalada por el Supremo y que ha sido valorada por la doctrina y acogida muy bien en el resto del mundo. Creo que está fuera de toda duda, aunque el ministro Bermejo opine lo contrario, que el Supremo ha dado un varapalo al tribunal del 11-M anulando varias de las condenas precisamente por no ajustarse a la doctrina sobre pertenencia a grupos terroristas. Y entre el Supremo y la propia Audiencia Nacional dejan la instrucción de Del Olmo y las tesis de Olga Sánchez reducidas a escombros.

Afirmaciones como esa restan credibilidad a toda la entrevista. Hay que reconocer los méritos de Bermúdez, que ha sido capaz de organizar algo tan complejo como era el juicio del 11-M y con unos plazos de tiempo muy ajustados, como gestor. Pero no se puede decir lo mismo sobre el fondo del asunto, que era impartir justicia y determinar la verdad, judicial o material, de lo acontecido el 11 de marzo de 2004. Y es que la Justicia no es sólo eficiencia administrativa.

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martes, 7 de octubre de 2008

La mirada crítica

Antes de nada vean el video de la entrevista a Juan Antonio García Casquero, presidente de la AVT, en La Mirada Crítica



Y ahora hablemos sobre el contenido y sobre las formas.

Y es que a uno no le deja de sorprender ese despliegue de mala educación y agresividad contra un representante de las víctimas del terrorismo. Porque una cosa es hacer preguntas incómodas, ser incisivo, características imprescindibles de un buen periodista, y otra el cortar e interrumpir las respuestas del entrevistado. Nadie obliga a la señora Campos a estar de acuerdo con las opiniones del entrevistado, ni siquiera a ocultar su discrepancia. Pero al menos déjele hablar y si no, en vez de una entrevista plantee un monólogo.

Esto en cuanto a las formas. Pero si entramos en el fondo la cosa es todavía peor.

Pregunta esta señora:

¿Y en que se beneficia decir que no era el terrorismo islámico?

Vamos que esta señora todo lo reduce a beneficiar a alguien que, de la propia pregunta, facilmente se puede deducir que se está refiriendo a los políticos. Vamos que lo de menos es conocer la verdad, la realidad de lo sucedido, y hacer justicia. Hay otra interpretación posible, que el conocer realmente lo sucedido no beneficie a nadie, lo cuál es una doctrina realmente sorprendente en un país supuestamente democrático, dónde no debería ocultarse nada a la ciudadanía.

¿Y no puede ser una frivolidad esto Juan Antonio? Poner en tela de juicio el trabajo de tantos años?

Una pregunta un tanto absurda que parece la apología de la negligencia. Vamos, que aunque haya sido la propia Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo los que han certificado la inconsistencia de la Versión Oficial hay que hacer como si no hubiese pasado nada. Eso sí que sería una frivolidad, oiga.

Me parece gravísimo. Claro, me parece gravísimo que se pueda decir que los jueces han [hecho] un trabajo que ha llevado a la cárcel... Imagínese que con todo ésto que se siembra en los medios de comunicación, estos señores...

Por lo visto lo grave no es que detenga y se meta en la cárcel sin pruebas durante varios años a personas que la jsuticia ha declarado inocentes. Lo gravísimo es que eso se diga en la prensa, no vaya a ser que la gente se entere. Por lo visto la prensa responsable tiene que colaborar con la mentira para mantener una ficción. Mª Teresa Campos pasará a la historia como la inventora de la prensa evax: que no se mueva, que no se note, que no trapase.

Creo que el problema de fondo es que alguien está muy molesto porque García Casquero se haya presentado en la ONU con un discurso en el que afirmaba que ni se conocen los autores intelectuales del 11-M, ni el gobierno está haciendo nada por que se conozcan. Y a pesar de que desde sectores gubernamentales le han intentado censurar el discurso no lo han conseguido.

Como la Campos es consciente de su fechoría el manual en estos casos dice que toca hacerse la ofendida y sentirse atacada por ciertos sectores. Para que la ampare se ha llevado al rojillo del Régimen (anterior), Mariano Fernández Bermejo, que ha acudido presto a poner los puntos sobre las íes.

Y es que según el ministro el juicio del 11-M es un gran y enorme ejemplo, cuya sentencia ha sido confirmada por el Tribunal Supremo.

¡Albricias!¡Sí es lo mismo que decía Gómez Bermúdez! El problema es que objetivamente eso no es verdad.

También dice que le parece un soberano disparate decir que no sabemos lo que dice el juicio del 11-M. La Teoría de la Conspiración está ahí.

La teoría de la conspiración siempre está ahí. Y si no que se lo pregunten a El País y a González. Había conspiración cuando el GAL, cuando Ibercorp, cuando Filesa, cuando los fondos reservados, cuando las escuchas ilegales del CESID, etc. Y eso sin remontarnos hasta las conspiraciones judeomasónicas de Franco.

Y por supuesto qué si sabemos lo que dicen las sentencias del 11-M. Que la versión oficial de los atentados no se tiene en pié.

Ah, por supuesto la entrevista ha sido de guante blanco. ¿Alguien esperaba lo contrario?
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miércoles, 1 de octubre de 2008

Duelo en el O.K. Corral



Parece que vamos a asistir a una nueva campaña de la eterna guerra digital. Esta vez los contendientes no son Sogecable y Telefónica los contendientes, al menos uno de ellos no, que van a disputarse a guantazo limpio los derechos televisivos del fútbol. Y es que siempre aparece Prisa metida en esos jaleos. ¿Será porque en su momento no hubo trillos para negarle a Polanco una televisión de pago de forma irregular?

El caso es que el pasado viernes Cebrián reabría las hostilidades lanzando las primeras andanadas contra el Gobierno a ver si soluciona la papeleta, que nos está saliendo la broma por un ojo de la cara. Aviso a navegantes se llama. Pero se ve que el Gran Bertha se les ha oxidado. Y es que los años no perdonan.

Así que Cebrián tuvo que ponerse el uniforme de demócrata de toda la vida y acudir al Club de Comedia, digo...al Foro Nueva Economía a atizarle al Gobierno y a intentar amedrentar a Mediapro con el típico estilo Corleone. De paso se dedicó a pontificar sobre la derecha democrática y la fascistoide, ante la atenta mirada de Manuel Fraga. Por supuesto como ejemplo de lo primero puso a Gallardón, lo que viniendo de quién viene no sabemos si es un cumplido o un insulto. Supongo que Rajoy estará impaciente por agradecerle el detalle.

Metido en harina aseguró que en Prisa creen en la competencia para organizar la convivencia en democracia, que Prisa siempre ha sido independiente, que nunca ha estado alineada con ningún Gobierno y que las sardinas van por el monte. Es más, Prisa es una auténtica ONG que nunca actúa en función de sus intereses. Y como el movimiento se demuestra andando, al final el ¿qué hay de lo mío? Que le han hecho muchos favores al Gobierno y esto hay que arreglarlo porque se pierde mucha pasta. ¿Que hay que cambiar las reglas del juego? Pues se cambian, que para eso han estado machacando al PP, a la COPE, a la Iglesia...¡Faltaría más!


Sin embargo las actitudes chulescas y prepotentes de Cebrián, imaginamos que adquiridas durante el franquismo y potenciadas durante el felipismo, lo único que provocan es la carcajada de los nuevos amos del Universo. Así al consejero delegado de MediaPro, José Miguel Contreras, le entra la risa con la amenazas de Cebrián, al que al que llama autoritario, soberbio y manipulador. Y realiza un certera definición: Para Cebrián amiguismo es todo lo que no le beneficia a él. Por si fuera poco acusa a Prisa de crear informaciones falsas sobre la Sexta para presionar a la cadena. Cosa que no nos resulta nada nuevo ni sorprendente.

Y es que el Gran Bertha tiene un largo historial de batallas.

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El teatro de Leganés

Los hechos que acontecieron el 3 del abril de 2004 en Leganés cerraron el circulo de los atentados del 11-M. Sin embargo, el paso del tiempo ha puesto de manifiesto las numerosas contradicciones sobre la aparición de aquellos suicidas que nadie pudo encontrar en los trenes.

¿Se utilizó el episodio de Leganés para terminar de convencernos a todos de que la masacre del 11-M fue un atentado islamista?



Esto enlaza con la entrevista a Mouhannad Almallah, absuelto por el tribunal Supremo, publicada por El Mundo el pasado lunes.

El último absuelto descarta que el grupo de Leganés cometiera el 11-M Leer más...