viernes, 5 de septiembre de 2008

Benity Fair parte II


Decía Gómez Bermúdez en la entrevista exclusiva para Vanity Fair España lo siguiente:

De Juan y Olga se podrá discutir lo que usted quiera, pero no que son buenísimas personas. No me siento bien cuando recuerdo lo poco que hice por intentar ayudarles.


Yo tampoco dudo de que sean excelentes personas. Incluso estoy convencido de que él también es una buenísima persona. Pero como son funcionarios que manejan asuntos de gran importancia, hay que exigir que hagan su trabajo bien.

¿Lo han hecho bien? Leyendo las declaraciones de Gómez Bermúdez uno no acaba de tenerlo claro:

En cualquier caso a los resultados me remito, el juicio se celebró correctamente y ahí está la sentencia, así que tan mal no lo harían. No voy a ser mezquino ahora, lo hicieron, como mínimo, de una manera correcta.


Esa apasionante defensa del trabajo de Olga y Juan no acaba de convencerme. Veamos por qué.

  • El Supremo ha reconocido que Juan Y Olga permitieron que se desguazasen de forma precipitada los trenes antes de conocer con certeza el explosivo y tipo de artefactos utilizados.

  • Se negaron a realizar cualquier diligencia relacionada con los explosivos o las bombas, de las muchas que les solicitaron defensas y acusaciones particulares

  • Mantuvieron el secreto del sumario sin motivo justificado.

  • Alargaron la instrucción todo lo posible solicitando diligencias e informes que no venían a cuento. Sin embargo se rechazaban muchas de las diligencias de las partes aunque fuesen razonables y estuviesen justificadas.

  • Mantuvieron en prisión incomunicada durante varios días a los hindúes detenidos el 13 de marzo sin ninguna prueba objetiva.
  • En el juzgado de Del Olmo desaparecían pruebas por arte de magia: clavos recogidos en Mina Conchita, grabaciones de un sumario de narcotráfico, la mochila que se desactivó en Vallecas, que luego no era la auténtica...

  • Dejaban en libertad a El Harrak, imputado y finalmente procesado, por "errores" en las fechas de detención.


No es una lista exhaustiva, sino una serie de ejemplos que permiten constatar que no ha sido precisamente una instrucción modélica. Y en eso alguna responsabilidad tendrán Juan Del Olmo y Olga Sánchez.

Pero es que la mejor prueba de la deficiente instrucción es la propia sentencia. De los 116 imputados por el juez Del Olmo a lo largo de los cuatro años de instrucción, solo 29 se sentaron en el banquillo. Después de la casación ante el Supremo han sido condenados únicamente 18 de ellos, solo 3 relacionados con el atentado y la mayoría a penas muy inferiores a los miles de años solicitados por la fiscalía.

Pues no le acabo de ver ni la bondad, ni la eficiencia por ninguna parte.


3 comentarios:

  1. Relativismo.

    Ése es el cáncer del 11M.

    Yo me entiendo. Bermúdez también lo entiende pero a él no le parece un cáncer, sino "lo normal".

    Slds. Trico.

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  2. No parece una defensa sincera, sino más bien algo para cubrir el expediente. Vamos, al más puro estilo Bermúdez.

    En realidad, no acabo de ver claro si deja bien o mal a los defendidos.

    AnaC

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  3. Pues no parece que les deje demasiado bien cuando dice que su actuación ha sido "correcta". Denota un entusiasmo desbordante. :-)

    Y no, no creo que sea muy sincero en su defensa. Pero eso lo comentaré en la siguiente entrega.

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