jueves 30 de abril de 2009

El agua y el aceite. Los orígenes





La expresión "agua y aceite" es la que se utilizó para calificar la posibilidad de que existiesen relaciones entre grupos islamistas y la organización terrorista ETA. En el fondo es una metáfora muy ilustrativa, ya que ambos son líquidos inmiscibles, es decir, que nunca se mezclan.

Lo del agua y el aceite surgió, como no, a partir de las investigaciones de la comisión parlamentaria sobre el 11-M. Tuvo su apogeo en octubre-noviembre de 2004 cuando empezaron a aparecer varios indicios que hacían sospechar la existencia de esas relaciones "imposibles".

Sin embargo la única noticia que podría tener una relación directa con los condenados por la masacre de Madrid apareció pocos días después del atentado y no tuvo ninguna repercusión en la opinión pública. Es cierto que no dió lugar a grandes titulares pero sorprende que nadie reutilizase la noticia en las épocas de mayor auge de la "teoría del agua y el aceite".

La noticia en cuestión es Uno de los marroquíes detenidos se reunió con el líder de Ansar Al Islam ligado a Al Qaeda


Evidentemente el título no hace sospechar la carga de profundidad que se oculta en la noticia.

Y un último dato que agrega Hassan sobre Zougam. «El etarra que detuvieron en 2000 (Asier Urretabizkaia) vivía frente a la tienda de ropa que tenía su amigo Saíd. Muchas veces comieron en los mismos sitios». La Policía halló numerosa documentación en ese piso de la calle Caravaca.

Efectívamente en el año 2000 detuvieron a un etarra que vivía en Lavapiés. La operación se realizó el 7 de noviembre de 2000 y permitió desarticular una importante infraestructura de pisos francos en Madrid.

Parece que la policía había identificado a Asier Urretabizcaya siguiendo la pista del comando Donosti y le tenían localizado en Madrid desde principios de año. Los otros mimebros del comando eran Víctor Goñi, Alicia Yagüe y Lourdes Sánchez. Un curioso comando etarra que parece que contactó con las también "etarras" Ainara Esteban y Nerea Garro, que protagonizaron aquel curioso incidente cuando intentaron obtener asilo político en la embajada de Cuba.

¿Hay alguna relación entre estos etarras y los detenidos el 11-M?

Pues evidentemente no. Y sin embargo la noticia no puede ser casual ya que curiosamente vivían enfrente de la tienda Afila, propiedad de los hermanos Chedadi, tal y como se indica en la noticia. Y aquí es donde la cosa se pone "caliente", ya que los hermanos Chedadi eran conocidos de Jamal Zougam e incluso fueron investigados por su pertenencia a Al Qaeda. De hecho Said Chedadi, el propietario de la tienda, fue detenido en 2001 y condenado en 2005 por pertenencia a grupo terrorista. Casualmente también su abogado defensor en 2004 era el alcalde del PP Vicente Ibor.

Pero lo mejor de todo es la fuente de la noticia de ABC:

«Se reunían allí para practicar artes marciales y escuchar cintas que llaman a la Yihad (guerra santa)», comenta Hassan, un vecino del barrio que tuvo mucho trato con Jamal. «Después de su cierre siguieron viniendo y se colaban por las ventanas para mantener sus reuniones».

...

Y un último dato que agrega Hassan sobre Zougam. «El etarra que detuvieron en 2000 (Asier Urretabizkaia) vivía frente a la tienda de ropa que tenía su amigo Saíd. Muchas veces comieron en los mismos sitios».


¿Quién era el tal Hassan que tan oportunamente recordaba la detención de los etarras y que tanto trato había tenido con Zougam?

Yo no lo puedo probar, pero altamente probable que se tratase de Hassan Serroukh. Y aquí es donde se termina de cuadrar el círculo de las casualidades. Porque si efectivamente se trata de la misma persona la cosa se pone interesante. De entrada el mismo día que se publicaba el artículo la policía tomaba declaración a Serroukh, dueño de la peluquería Paparazzi de Tribulete. En uno de los últimos artículos publicados por Luis del Pino en El Mundo nos relataba que precisamente era con Hassan Serroukh con el que acudió al gimnasio la noche anterior a los atentados.

Pero es que el propio hermanastro de Zougam, Mohamed Chaoui, declaró en el juicio que Hassan Serroukh tenía un amigo del CNI que investigaba "las cosas de ETA en Lavapiés" y que falleció poco después del 11 de marzo. Casimiro García-Abadillo matizó esa declaración añadiendo el dato de que el amigo de Hassan no era miembro del CNI, sino un inspector "que había estado varios años destinado en el País Vasco dedicado a tareas de información en la lucha contra la organización terrorista ETA" y que también puso en contacto a Rachid Aglif "El Conejo" con los policías de la UCIE que investigan el terrorismo islámico.

¿Hubo un intento inicial de conectar a los detenidos en Lavapiés por el 11-M con miembros de ETA?¿Se abortó en el último momento por causas desconocidas?

No lo sé. Entramos en el terreno de las elocubraciones. Pero lo que parece evidente es que hay algo detrás de estas "casualidades".

Como colofón los últimos datos sobre Zougam que nos proporcionó Luis del Pino.

Sospechoso habitual
Sospechoso habitual 2
Consideraciones sobre la operación Zougham



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domingo 8 de febrero de 2009

El tesorero de Al Qaeda II




En el artículo anterior comentaba que a diferencia de Ghaleb Kalaje y de Peter Friederich, de los que no se tiene constancia de que mantuviesen relación con Sarhane El Tunecino, en el caso de Ahmed Brahim sí que está documentada algún tipo de relación.

Sin embargo a pesar de todas las investigaciones abiertas no ha quedado muy claro en qué consistía esa relación y cuándo comenzó. Ni desde cuándo la policía española conocía su existencia. Los datos conocidos son que un teléfono de Serhane figuraba en la agenda de Brahim bajo la anotación de "islamic friend", que mantuvo contactos con él para la adquisición de un inmueble en Madrid y que su esposa y su hija se alojaron un tiempo en un piso de Serhane, tras la detención de Brahim, hasta que consiguieron una vivienda en Madrid. Un detalle menos conocido es que Serhane estuvo haciendo gestiones con la familia para conseguir un abogado para Ahmed Brahim. Pero, ¿desde cuándo conocían ésto las fuerzas de seguridad?


La investigación sobre Brahim estaba encuadrada en las D.P. 358/01 del JCI nº 2 a raíz de una petición de intervención telefónica de la Guardia Civil el 25 de septiembre de 2001. Pero no era la única investigación sobre Ahmed Brahim, ya que en el juzgado nº 5 de la Audiencia Nacional existían unas diligencias previas, las 206/96, que habían sido archivadas en julio del 2000 y que fueron reabiertas el 18 de octubre de 2001 por una petición de la UCIE para intervenir los teléfonos utilizados por Ahmed Brahim. Es decir, existían dos investigaciones en paralelo de la policía y la Guardia Civil sobre Ahmed Brahim. La de la policía dependía del juzgado nº 5 de Baltasar Garzón. Y la de la Guardia Civil del nº 2 de Ismael Moreno. En ese contexto se entiende que la detención de Brahim en abril de 2002 causase malestar en la policía y fuese uno de los detonantes del conflicto entre los dos cuerpos que estalló en mayo de 2002 y que obligó a intervenir al secretario de Estado, Pedro Morenés, y al propio Mariano Rajoy como Ministro del Interior.

De esa forma se entiende que apenas pasada una semana de su detención, el juez Garzón citase a Brahim para declarar en relación a los atentados contra las embajadas de Kenia y Tanzania. Y también se entiende que el fiscal de Luxemburgo especialista en asuntos de blanqueo de dinero, Carlos Zeyen, asegurase que la petición de bloqueo de las cuentas de Brahim había partido de las autoridades españolas.

El 10 de abril de 2002 el Servicio de Información de la Guardia Civil presentó en el JCI nº2 un escrito pidiendo la entrada y registro del domicilio de Ahmed Brahim, así como el bloqueo de las cuentas que tuviese en España. Sobre esa petición informó negativamente el 11 de abril el fiscal Jesús Alonso, ya que no existían datos objetivos o indicios de actividades delictivas, basándose todo en meras suposiciones.

Pero parece ser que dos días más tarde la Guardia Civil insistió y volvió a solicitar la detención argumentando que existía el riesgo de que Brahim huyese de España. Esta vez parece que la petición le llegó a Pedro Rubira, que dió el visto bueno y el juez Ismael Moreno el día 13 de abril autorizó la detención y el registro del domicilio de Brahim. El juez Moreno decretó el bloqueo de las cuentas en auto del 17 de abril de 2002.

Ahora bien en la sentencia de 31 de marzo de 2006 se afirma lo siguiente:

Sarhane Ben Abdelmajid Fakhet. Aparece en la agenda informática de Brahim, con sus datos personales, bajo la categoría de “Islamic friend” (amigo islámico); constan, al menos cuatro llamadas desde el teléfono de Brahim en Palma de Mallorca al teléfono de Sarhane, destacándose que se producen poco después de la detención de Salim (16 de septiembre de 1998) y tres meses después de los atentados de Kenia y Tanzania (agosto 1.998).

Es decir, que esas llamadas entre Brahim y el Tunecino se produjeron en noviembre de 1998. Hay que destacar que Mamdouh Mahmud Salim llegó a Palma de Mallorca el 9 de septiembre de 1998, se alojó en casa de Brahim y el 13 de septiembre de 1998 cogió un vuelo a Stuttgart, siendo detenido en Grüneck el 16 de septiembre de 1998 y posteriormente extraditado a EEUU. Esta secuencia de acontecimientos hace sospechar que el viaje de Salim estaba siendo monitorizado y controlado y por lo tanto es muy posible que las comunicaciones de Brahim ya estuviesen controladas entonces.

Lo que es indudable es que Ahmed Brahim estaba siendo investigado en España, con intervención judicial de algunos de sus teléfonos, al menos desde la detención de Salim en septiembre de 1998. Si nos fiamos de las fechas que la propia familia de Brahim proporciona en su página web, la secuencia sería la siguiente:

El 31 de diciembre de 1998 el juez Del Olmo ordena cesar las intervenciones del teléfono de Brahim (Por lo tanto había una autorización previa al menos un mes antes).

El 26 de febrero de 1999 el fiscal Pedro Rubira rechaza la prórroga de las intervenciones telefónicas (Parece que se ha vuelto a cambiar de juzgado).

El 19 de julio de 1999 el juez Garzón suspende la escuchas telefónicas (Se confirma el cambio de juzgado).

El 10 de noviembre de 1999 el juez Garzón desestima la reanudación de las intervenciones telefónicas por no estar justificadas.

El 5 de julio de 2000 el fiscal Pedro Rubira concluye que no hay indicios de delito contra Ahmed Brahim.

El 10 de julio de 2000 el juez Garzón determina que Ahmed Brahim no ha cometido delito alguno.

Por lo tanto está claro que Ahmed Brahim había sido investigado al menos desde 1998 y no se había encontrado ningún indicio o prueba de su implicación en delito alguno. Sin embargo a partir del 11 de septiembre de 2001 las cosas se aceleran. Ya hemos visto que en paralelo el juzgado nº 2 abre una investigación a instancias de la Guardia Civil, mientras que el nº 5 reabre las diligencias previas que archivó en 2000 a raíz de un informe de la UCIE sobre Brahim. ¿Qué es lo que había cambiado entre julio de 2000 y septiembre de 2001 para reabrir las investigaciones?¿Con qué nuevos indicios se contaba?

En mi opinión el factor determinante fue la actualización de las listas de personas y entidades sospechosas de financiar organizaciones terroristas que se realizó el 12 de octubre de 2001, tras los atentados del 11-S. En esa actualización se incluía a una persona llamada Ahmad Ibrahim Al Mughassil, lo que pudo dar lugar a una confusión por la similitud del nombre con Ahmed Brahim. No se puede asegurar pero el hecho de que el 24 de octubre de 2001 se realizase el bloqueo de las cuentas de Ahmed Brahim en Luxemburgo a petición de las autoridades españolas parece ratificar esa hipótesis. El caso es que nunca se ha podido demostrar que ese dinero se destinase a financiar actividades terroristas, ni cualquier otra actividad delictiva, levantándose el bloqueo en septiembre de 2003.

Pero lo más sorprendente de todo es que incluso después de reabrir por partida doble las investigaciones sobre Ahmed Brahim, el 3 de abril de 2002 el fiscal Pedro Rubira seguía insistiendo en que no había indicios contra Brahim. Y el 10 de abril de 2002, tres días antes de su detención, el juez Ismael Moreno rechazaba la prolongación de las escuchas telefónicas. Al mismo tiempo se estaba solicitando en otro juzgado la detención, registro y bloqueo de cuentas en España. Solicitud que ya hemos comentado que fue airadamente desestimada por el fiscal Jesús Alonso y por el juez Moreno, para acabar siendo aceptada dos días más tarde ante un informe que avisaba del riesgo inminente de fuga. Pero yo me pregunto, ¿fuga de qué? Si no se había podido determinar indicios de delito ¿a qué viene el hablar de riesgo de fuga? Además, ¿quieren hacernos creer que en el periodo en el que se estuvo investigando a Brahim, éste no realizó ningún viaje fuera de España?

Curiosamente uno de los motivos alegados en las solicitudes de prórroga de las escuchas telefónicas era que la ausencia de conversaciones se debía a los frecuentes viajes al extranjero de Ahmed Brahim. Para terminar con todo este cúmulo de despropositos sólo queda añadir que a pesar de que fue el juzgado nº 2 el que instruyó el sumario por el que se juzgó y condenó a Brahim, en el escrito de acusaciones del fiscal en el juicio de la Operación Dátil, sumario instruido por el jusgado nº 5 de Baltasar Garzón, se mencionan varios informes sobre Ahmed Brahim, entre ellos la solicitud de intervención de la correspondencia de Brahim tras su detención, la incautación de un paquete con los pasaportes, visados y billetes de avión de ida y vuelta. Pero lo más curioso es que hay una solicitud del 14 de mayo para que se intervengan cartas a nombre de Ahmed Brahim por sospechar de que pudieran contener documentos falsos o incriminatorios contra dicha persona (sic).

¿Alguien entiende algo?


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martes 27 de enero de 2009

El tesorero de Al Qaeda



El 14 de abril de 2002 las autoridades españolas realizaban de nuevo una importante operación contra la estructura internacional de Al Qaeda al detener en su domicilio de Barcelona a Ahmed Brahim, acusado de ser uno de los "tesoreros" de la organización terrorista y de estar relacionado con la financiación del atentado contra las embajadas americanas de Kenia y Tanzania.

La importancia de la detención era destacada por el ministro del Interior, Mariano Rajoy, y por el director de la Guardia Civil, López Valdivieso. El Ministro de Asuntos Exteriores, Josep Piqué afirmó que "poco a poco se van desmantelando todas las tramas relacionadas con Al Qaeda". La detención de Brahim culminaba una investigación iniciada siete meses antes por la Guardia Civil y la Policía Nacional a partir de los datos de la agenda de Mamdouh Mahmud Salim, detenido en Alemania en 1998 por participar en los atentados contra las embajadas americanas de Nairobi y Dar es Salam.

El caso de Ahmed Brahim resulta muy interesante porque de las tres personas mencionadas en la carta de Serhane El Tunecino es el único del que se tiene constancia de que mantuviese contactos con él.


La principal acusación contra Ahmed Brahim estaba respaldada por el hecho de que en octubre de 2001 las autoridades de Luxemburgo bloquearon 2 millones de euros de las cuentas de Brahim en ese país. En julio de 2002 la Sección Tercera de la Audiencia Nacional confirmó la prisión provisional utilizando como argumento el que en sus declaraciones no hubiese justificado la procedencia de ese dinero. Lo cuál no es cierto porque Ahmed Brahim dejó claro que había trabajado durante muchos años en Suecia en empresas relacionadas con la construcción y maquinaria, haciendo de intermediario con las autoridades en Argelia. También tenía relaciones con empresas en Alemania y Canadá.

Como curiosidad conviene destacar la confusión de los primeros días sobre la nacionalidad del detenido. Parece que en los primeros instantes se llegó a afirmar desde el Ministerio del Interior que Ahmed Brahim tenía nacionalidad saudí, lo que llevó al error a algunas publicaciones como El País. Por desgracia ni en la web del ministerio, ni en la de la Guardia Civil se encuentra nota de prensa original de la detención. La confusión se podría explicar porque en las listas de terroristas más buscados aparece Ahmed Ibrahim al-Mughassil, alias Abu Omran, tesorero y fundador de Al Qaeda, cuyo nombre tiene gran similitud con el de Ahmed Brahim. Abu Omran está incluido en las listas de terroristas que el Departamento del Tesoro de EEUU elaboró después del 11-S y cuyas cuentas tenían que ser bloqueadas.

Como viene siendo habitual los grandes titulares de los primeros días se diluyeron y en el juicio únicamente fue acusado de pertenencia a grupo terrorista por reunirse con personas sospechosas de pertenecer a Al Qaeda, con los que estaría trabajando en un proyecto de difusión del islam, que el tribunal sentenció que era de difusión de fatwas para la justificación de acciones terroristas. Fue condenado a 10 años de prisión y el tribunal Supremo ratificó la condena, pero con dos votos particulares de Martín Pallín y Perfecto Andrés Ibañez, que entendían que los hechos no se correspondían con la integración en grupo terrorista, sino que se podían tipificar como de incitación al odio por motivo religioso o enaltecimiento terrorista.

Las cuentas en Luxemburgo y España ya habían sido totalmente desbloqueadas en 2003 y del blanqueo de dinero y de la financiación del terrorismo nunca más se volvió a saber. De lo que sí nos enteramos es de la relación de Ahmed Brahim con Serhane el Tunecino, ya que la investigación descubrió que Ahmed Brahim tenía su número de teléfono en su agenda y que habían estado en contacto en varias ocasiones.

Después del 11-M aparecieron varias informaciones en la prensa sobre los contactos entre ambos. Brahim reconoció que le dieron su nombre en la mezquita de la M-30 cuando se interesó por la compra de una vivienda en Madrid, ya que Serhane se dedicaba a temas inmobiliarios, aunque finalmente Brahim descartó la compra. Tras su detención en abril de 2002 su mujer y su hija se trasladaron a Madrid y se alojaron unos días en casa de Serhane, siendo detectadas por la policía que en esas fechas vigilaba al Tunecino. Finalmente compraron o alquilaron una vivienda en Madrid que el Tribunal considera probado que fue avalada por el propio Serhane.

Lo que no aparece en esas informaciones es que el tribunal en la sentencia afirma que desde el teléfono de Brahim en Palma se realizaron cuatro llamadas al del Tunecino en 1998. Quizás es un error del tribunal al redactar la sentencia porque sorprende que ese hecho haya pasado desapercibido. También se ha publicado que uno de los abogados contactados por la familia para hacerse cargo de su defensa fue Vicente Ibor, el concejal del PP que llevaba la defensa de Lamari, Benesmail y Said Chedadi. Pero lo que sorprendentemente no se ha publicado es que la persona que intermedió en la búsqueda era el propio Serhane.
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miércoles 21 de enero de 2009

El gerente de Al Qaeda II




En el repaso a los personajes que aparecían citados en una supuesta carta de El Tunecino encontrada en el registro de su vivienda, nos habíamos quedado con Ghaleb Kalaje. Kalaje es un empresario y promotor inmobiliario sirio procesado por Garzón en el sumario 35/01 sobre la célula española de Al Qaeda. Fue calificado por la prensa española como el gerente de Al Qaeda y acusado de blanqueo de dinero y financiación del terrorismo.

Condenado a 9 años de cárcel por pertenencia a grupo terrorista, ya se expuso en el artículo anterior que nunca fue acusado de los delitos concretos de financiación de grupo terrorista o blanqueo de dinero e incluso el Tribunal determinó que no se presentó ninguna prueba al respecto, más allá de simples especulaciones y conjeturas.

Pero la historia no acabó con la condena por el juicio del 11-S.


En julio de 2007 la policía detuvo a Bassam Dalati y Samer Dabbas por colaboración con banda armada, falsificación de documento mercantil y blanqueo de dinero. Samer Dabbas, cuñado de Ghaleb Kalaje quedó en libertad, pero el juez Ismael Moreno ordenó el ingreso en prisión de Dalati y de Ghaleb Kalaje, que estaba en la cárcel de Ocaña cumpliendo parte de los nueve años de condena por la Operación Dátil.

A Kalaje le acusaban de organizar desde la cárcel el envío de dinero utilizando como correos a su mujer y a su cuñado. En diciembre el juez Moreno ordenó la detención de Abu Dahdah, que ya había cumplido la mitad de su condena y podía obtener beneficios penitenciarios, relacionándolo con el grupo de Kalaje, Dalati y Dabbas.

A finales de abril de 2008 Ismael Moreno notificó el procesamiento de Barakat Yarkas@Abu Dahdah y Ghaleb Kalaje por pertenecer a un grupo organizado dedicado a la realización de operaciones económicas, que se llevaron a cabo en distintas fechas de los años 2006 y 2007, con objeto de financiar células terroristas de carácter yihadista. A Dalati lo procesa por colaboración con ese grupo.

Las defensas recurrieron ese procesamiento y en julio de 2008 la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional revocó el auto de procesamiento porque no estaba probado que se pusieran de acuerdo para vaciar las cuentas de una empresa para financiar células terroristas como se afirmaba en el auto de procesamiento. La causa quedó sobreseída definitivamente en enero de 2009 por un tribunal de la Audiencia Nacional presidido por Alfonso Guevara porque las actividades denunciadas eran totalmente legales, Hacienda no había detectado ninguna irregularidad y no existía ninguna prueba de que el dinero financiase el terrorismo islámico.

De esta forma se cerró la historia de Ghaleb Kalaje y la financiación del terrorismo islámico sin que apareciese la menor referencia a esa supuesta carta del Tunecino. Kalaje era una persona que por los negocios a los que se dedicaba, promoción y construcción de viviendas en el barrio de Tetuán y comercio internacional, por las compañías que frecuentaba, el entorno de Abu Dahdah, y por su interés por el mundo islámico sería bastante probable que hubiese tenido relación con Serhane Abdelmajid Fahkett, El Tunecino. Sin embargo en ninguna de las causas judiciales en las que se ha investigado a ambos ha aparecido el menor indicio que sugiera que esa relación existía.

Por lo tanto la referencia de Kalaje en la carta de El Tunecino es una incógnita sin despejar.
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miércoles 14 de enero de 2009

El gerente de Al Qaeda




Comentabamos en un artículo anterior que la policía había hallado en el domicilio de El Tunecino una carta en la que éste se desvinculaba de una serie de personas relacionadas con el blanqueo de dinero. La historia de Peter Friederich, uno de los mencionados en la carta, ya la hemos contado y, efectívamente, no parece probable la relación entre ambos.

Sin embargo se menciona a un tal Galeb Kalaje Zouady que con toda probabilidad se trata de Mohamed Ghaleb Kalaje Zouady, ciudadano español de origen sirio condenado a 9 años de prisión por pertenencia a la franquicia de Al Qaeda en España dirigida por Abu Dahdah. Y con esta persona si es probable que El Tunecino tuviese relación.



Ghaleb Kalaje fue detenido en la Operación Dátil contra la rama española de Al Qaeda. Su detención fue anunciada desde la policía y el Ministerio del Interior como un gran golpe al entramado financiero de Al Qaeda. Los medios nos regalaron grandes titulares destacando el papel de Kalaje como jefe del entramado financiero de Al Qaeda, gerente de Al Qaeda, etc.

Mohamed Ghaleb Kalaje Zouady era un ciudadano sirio que se estableció en España en 1983 y permaneción en nuestro país hasta 1990, fecha en la que se trasladó a Arabia Saudí hasta su vuelta en 1999. Era un empresario que se dedicaba a la construcción y promoción inmobiliaria y al comercio internacional. En España poseía varias sociedades dedicadas a la promoción inmobiliaría y tenía como socios a Bassam Dalati y Ghasoub Al Abrash Ghalyaoun, también procesados en la Operación Dátil y absueltos en el juicio celebrado en 2005.

A medida que avanzó la investigación judicial hubo un reguero de noticias que nos relataban las actividades delictivas de Ghaleb Kalaje, la mayoría relacionadas con el blanqueo de dinero y la financiación de actividades terroristas. La puntilla la puso el juez Garzón con el auto de procesamiento de la Operación Dátil en la que daba gran cantidad de detalles de los negocios del sirio nacionalizado español y de las pruebas que le inculpaban. El fiscal en su escrito de acusación refrendaba lo instruido por Garzón insistiendo en las actividades de Kalaje como financiador del terrorismo de Al Qaeda. También se le relacionaba con supuestos miembros de Al Qaeda como Mamoun Darkazanli, persona cercana a la célula de Hamburgo, sobre el que comentaremos en otro momento algunas cosas.

Lo que poca gente recuerda es que Ghaleb Kalaje ya había sido detenido antes del 23 de abril de 2002 en la continuación de la primera tanda de detenciones de la Operación Dátil. En esa operación, anunciada a bombo y platillo a los medios el 13 de noviembre de 2001, se detuvo a 11 personas, de las cuales 8 ingresaron en prisión y tres, Ahmad Raghad Mardini, Mohamed Arabi Shehimi y el propio Ghaleb Kalaje, quedaron en libertad condicional con obligación de comparecer en el juzgado.

Este detalle tiene su interés porque la mayoría de las pruebas presentadas contra Kalaje se obtuvieron en los registros de sus empresas realizados realizados en abril de 2002. Resulta sorprendente que un supuesto terrorista después de ser detenido en noviembre de 2001 en la mayor y más publicitada operación contra el terrorismo islámico, no se deshiciese de cualquier indicio incriminatorio tras su puesta en libertad. Al contrario, guardaba documentación de los años noventa: cartas, faxes, recibos, trasnferencias, facturas, etc, que supuestamente le vinculaban con Nabil Nanakli.

A pesar de esos antecedentes y de destacar ampliamente las actividades de Kalaje en relación con la financiación de Al Qaeda, el ministerio fiscal solicitó una pena de 9 años de cárcel por integración en banda armada como a la mayoría de los procesados. Ni delitos de financiación del terrorismo, ni blanqueo de dinero, ni fraude fiscal....nada.

Kalaje fue condenado por integración en grupo terrorista y el Supremo ratificó los 9 años de prisión. En la siguiente entrega comentaremos algunas cosas curiosas de la sentencia, pero no puedo resistir a reproducir unos párrafos de la sentencia:

En efecto, las irregularidades contables que se vienen a denunciar en el escrito acusatorio podrían constituir medios para la comisión por parte de Ghaleb Kalaje Zouaydi de delitos de naturaleza económica, ya sean delito de blanqueo de capitales, ya sean delitos fiscales etc. Pero de eso no se le ha acusado, dando toda la impresión de que la investigación sobre toda esta materia apenas se inició sin continuidad (en términos castizos, quedó en pañales).

Así las cosas, dichas irregularidades solo tendrían relevancia en esta causa si se hubiese demostrado que el fundamento de causa de las mismas radicaba en la ocultación de financiación de actividades terroristas. Pero eso no se ha logrado, quedándose la investigación a años luz de alcanzar tal meta, aunque se haya pretendido hacer ver lo contrario por vías de sospechas, suposiciones y conjeturas, que no tienen cabida en un proceso penal.


Continuaremos.

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