viernes, 1 de agosto de 2008

11-M ¿trick or treat? Acto Cuarto

De cómo se demuestra el Principio de Dilbert


El principio de Dilbert alude a una observación satírica de los años 1990 que afirma que las compañías tienden a ascender sistemáticamente a sus empleados menos competentes a cargos directivos para limitar así la cantidad de daño que son capaces de provocar.


Con la sentencia de la Audiencia Nacional las tesis de la fiscalía sufrieron un varapalo considerable, al quedarse sin "cerebros" del atentado y sin vínculos a Al Qaeda. A pesar del fracaso obtenido al no estimarse en la sentencia las principales tesis acusatorias de la fiscalía, Olga Sánchez es ascendida a la fiscalía del Tribunal Supremo, suponemos que como premio a su "brillante" trabajo.

Para certificar que no es producto de la casualidad y que se está cumpliendo el principio en toda su extensión, antes de tomar posesión de su nuevo destino es humillada por el fiscal del Supremo que decide no recurrir las absoluciones de El Egipcio, El Haski y Belhadj por la autoría del 11-M, oponiéndose a todas las acusaciones que piden que los supuestos "cerebros" del 11-M sean condenados por planificar los atentados.

En el escrito que presenta la fiscalía ante el Supremo se reconoce que no existen pruebas que permitan probar la participación de El Egipcio en los atentados del 11-M. Resulta que pocos meses antes el representante del Ministerio Fiscal en el juicio por el 11-M estaba pidiendo una condena de miles de años ¡sin pruebas que lo respaldasen!

Para salver la cara sí pide la condena por pertenencia a grupo terrorista para Rabei Osman, ya que considera que no es de aplicación el non bis in idem o cosa juzgada. En el siguiente capítulo veremos cómo acaba la cosa y estaremos en disposición de valorar los hechos y sacar alguna conclusión.

Artículos anteriores:

11-M ¿trick or treat Acto Tercero

11-M ¿trick or treat Acto Segundo

11-M ¿trick or treat? Acto Primero

11-M ¿trick or treat? Introducción

No hay comentarios:

Publicar un comentario