jueves, 13 de noviembre de 2008

¡Más Madero, es la guerra!




Mucho estaban tardando en asaltar la emisoras de la COPE en Cataluña. Aprovechando que el Ter pasa por Gerona y el Segre por Lérida, el Consejo Audiovisual de Cataluña (CAC), también conocido como Comité AntiCope, ha despojado a la Cadena COPE de sus licencias radiofónicas en Lérida y Gerona para otorgárselas a otras empresas más dóciles y sumisas.

Uno de los agraciados en el reparto de licencias ha sido el Grupo Planeta de José Manuel Lara, un clásico entre los que saben nadar y guardar la ropa en el turbulento mundo del nacionalismo catalán. Y es que está acostumbrado a poner una vela a Dios en Madrid y otra al diablo en Barcelona. Como diría el clásico, ande yo caliente y ríase la gente. Hacer de limpiabotas de los poderes fácticos suele ser muy rentable.

Que el CAC ponga en el punto de mira a la COPE y dispare no es nada sorprendente a estas alturas. Lo interesante es saber cuál es el papel del PPC, y por extensión del PP, en la gestión del nuevo antenicidio. Con Piqué en los mandos de la nave el PPC nombró a Fernando Rodríguez Madero, ex colaborador de Luis del Olmo, como su representante en el cónclave inquisitorial. Y parece que el tal Madero se ha prestado a la fechoría sin ningún pudor. Al conocerse la noticia ha habido muchas reacciones en el PP catalán y nacional a favor de la libertad de expresión y solidarizándose con la COPE. Incluso la presidenta Alicia Sánchez Camacho ha declarado en La Palestra de Nacho Villa que está en contra de la decisión y que no "están representados en el CAC".

Pero las malas lenguas dicen que no solo no han movido un dedo por defender a la COPE, sino que sus preocupaciones y sus desvelos eran por alguna licencia de la Cadena SER, por ejemplo en Manresa. Prueba de que en algunos sectores del PP se ha recibido con satisfacción la noticia es que el chico de los recados de Rajoy y empleado de Lara, Paco Marhuenda, se ha paseado por foros y tertulias más chulo que un ocho, intentado que comulguemos con ruedas de molino.


Y es que es curioso que nunca les pasen estas cosas a los sumisos con el poder.

De momento en Cataluña todavía queda gente dispuesta a luchar por sus libertades. Lo que no sabemos es cuánto durará la resistencia. En el País Vasco casi han conseguido aniquilarla. Diferentes métodos, pero mismos objetivos.

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